martes, 21 de enero de 2014

Iglesia ortodoxa griega de la Santísima Trinidad·Griechenkirche Zur Heiligen Dreifaltigkeit


Griechenkirche Zur Heiligen Dreifaltigkeit/ Iglesia ortodoxa griega de la Santísima Trinidad
En nuestro paseo por el centro de Viena encontramos entre otras, la iglesia ortodoxa de la Santísima Trinidad, que fue construida en el S. XVIII, al mismo tiempo que las sinagogas y otras iglesias ortodoxas y protestantes.

En el S. XXI es normal encontrar templos de distintas creencias, pero en la época de la Contrarreforma estaba prohibida la construcción de iglesias no católicas, ya que los Habsburgo eran fieles creyentes de la religión católica; sin embargo, el emperador José II no fue tan riguroso y permitió la edificación mediante El edicto de Tolerancia, con la condición de que las fachadas fueran sencillas y poco ostentosas.

El arquitecto danés Theolph Hansen, que había estudiado en Atenas, la construyó al estilo bizantino y es considerada de forma especial por ser la pionera de esta expresión artística y por pertenecer al grupo de las primeras iglesias no católicas de Viena.

En 1833 fue reformada y decorado su exterior con piedras de colores que enriquecen su fachada.

Llama la atención la profusión de lámparas y dorados del interior.  Yo creo que es la más vistosa de todas, por sus cuadros, íconos y trípticos, típicos bizantinos.


Actualmente es una escuela y biblioteca griegas.

Es muy bonita y vale la pena visitarla, aunque no sé si está abierta siempre, porque nosotros acudimos en horario matutino y alguna tarde la hemos encontrada cerrada.


Es interesante conocer el arte en iglesias de diferentes religiones, sin prejuicios de ninguna clase.

Artículo de Teresa Mª Ballbé

miércoles, 1 de enero de 2014

Una semana en Viena - Turistas de unos días


No parecía fácil decidir el lugar dónde pasar unos días de vacaciones con motivo de la celebración de nuestras bodas de plata, pero mi mujer lo tenía bastante claro. Viena. Centro de Europa, servicios, historia, paisaje, romanticismo…, en fin, cubría casi todas las expectativas para nuestro deseado viaje. Solamente quedaban los habituales, pero fundamentales, cabos sueltos a la hora de emprender un viaje de este tipo, como el idioma, alojamientos, desplazamientos, visitas, comidas, compras y otros detalles “menores” pero que pueden hacer que tu viaje sea un desastre o una maravilla.

Tras una búsqueda por la red, encontró lo que parecía una “solución”: Estefanía, propietaria de la academia elebe quien, además de enseñar español y alemán en Viena, se ofrecía a ayudar a quienes viajábamos allí. Conforme mi mujer me explicaba, realmente parecía ser una buena solución a todos aquellos aspectos que necesitábamos solucionar pero no sabíamos cómo.